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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“The setting is beautiful and the staff were fan … ”
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“Service was excellent. Really took care of us.”
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“The architecture and landscaping were stunning and … ”
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“The pool is pretty amazing. The breakfast is also … ”
Alila Ubud
Desa Melinggih Kelod, Payangan
Gianyar, Bali, Indonesia
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: Privado
64 Habitaciones
Cuando uno piensa en Bali lo asocia inmediatamente con playas idílicas de finísima arena blanca, cabañas de junco ventiladas por la suave brisa marina y quizás un poco de buceo. Si es eso lo que busca, Alila Ubud le decepcionará, pues muestra un lado diferente de Bali. La ciudad de Ubud es la capital balinesa de las artes y se encuentra en el interior de la isla, rodeada de frondosos y exuberantes valles y de montañas volcánicas no menos espectaculares que las playas de la isla.
El complejo Alila se encuentra a unos quince minutos de Ubud, en el pueblo tradicional de Payangan, ubicado en una ladera a orillas del río Ayung. Se trata, sin duda, de una ubicación ideal para vivir una experiencia balinesa de lo más auténtica; pueblos tradicionales y complejos turísticos familiares salpican las colinas circundantes, nada que ver con el marcado desarrollo urbanístico de la costa y las manadas de turistas que se agolpan en los típicos hoteles a pie de playa.
La arquitectura, obra del estudio australiano de Kerry Hill, combina un austero diseño moderno con la dosis justa de tradicionalismo balinés; el resultado es un lugar refrescante, a años luz de la decoración recargada que caracteriza al Pacífico Sur. Mención especial merece la piscina: a estas alturas, el concepto de “infinity pool” quizás resulta demasiado familiar, pero lo cierto es que en este caso estamos hablando de una piscina espectacular porque se asoma al valle y a la jungla que se encuentra inmediatamente por debajo, ofreciendo al huésped un panorama infinitamente más relajante e impactante que la típica vista distante del océano.
Si lo que busca es evadirse, éste es el lugar que está buscando: entre las distracciones del Mandara Spa y la belleza imperturbable y virgen del entorno natural, es muy posible que se sienta más como un lugareño que como un turista. Además, el hotel ofrece unos toques de lo menos tradicionales, como la galería de arte interior y la cocina de estilo mediterráneo. No se trata, en definitiva, del típico hotel balinés, lo cual, dependiendo de sus gustos, puede ser algo sin duda positivo.



