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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“What a great location! All of Old Quebec was at … ”
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“Staff, room, ambiance, fantastic restaurant, lo … ”
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“Quality appointments within the room & in the … ”
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“great location. stylish rooms”
Auberge Saint-Antoine
8 Rue Saint-Antoine
Quebec City, Quebec, Canada
Estilo: Clásico contemporáneo
Ambiente: Tranquilo
95 Habitaciones
El Auberge Saint-Antoine, mitad hotel y mitad museo, es una extraordinaria fusión de un hotel boutique y una pensión tradicional. Estos tres edificios de siglos de antigüedad se alzan sobre el majestuoso río Saint-Laurent desde la parte baja de Vieux-Port, a solo unos pasos de muchos lugares turísticos de la ciudad histórica de Quebec. De hecho, el Auberge se encuentra en un importante yacimiento arqueológico, en el que antiguamente había una batería de cañones y un almacén marítimo, y las habitaciones y las zonas comunes están decoradas con objetos de varias excavaciones, incluido el mostrador de recepción, que está hecho con tablas de madera de dos siglos de antigüedad.
A pesar de su sabor histórico, el Auberge tiene muchos ingredientes de un hotel boutique moderno (pero sobrio). No es el típico sitio que se llena de modelos y actrices en ciernes, deseosas de dejarse ver en el bar, sino otro tipo de hotel boutique, uno elegante y contemporáneo, decorado con una mezcla singular de muebles antiguos y modernos. Su pureza de líneas y sus colores sobrios crean un ambiente desprovisto de toda ostentación. Los objetos históricos conviven con comodidades modernas como la conexión a Internet de alta velocidad, equipos de sonido Bose y suelo radiante en los cuartos de baño, imprescindible para pasar el frío invierno de Quebec.
La palabra clave para describir este hotel es intimidad; el Auberge es un hotel pequeño e íntimo, idóneo para una escapada romántica. Algunas habitaciones están provistas de terraza privada, y casi todas tienen unas vistas preciosas al río. Las suites son especialmente amplias y elegantes, y algunas están equipadas con cocina integrada, por si le apetece encerrarse en la habitación. Pero sería una pena perderse el Panache, el restaurante de cocina tradicional francocanadiense que ocupa el lugar de un antiguo almacén del siglo XIX.



