La tarifa más baja en los últimos 30 días: US$ 216.00 (aprox. € 160)
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70 Verificado
Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Great location. Great service.”
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“Great hotel, prime location. Have stayed there before, … ”
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“Great rooms; spacious common space; included breakfast; … ”
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“Tasteful, great location, great service.”
Bel Ami
7-11 Rue St. Benoît, Saint Germain-des-Prés
Paris, France
Vecindario: 4th Arr. (Ile de la Cité/Ile St-Louis & Beaubourg)
Estilo: Vanguardista
Ambiente: Animado
111 Habitaciones
El estilo y el diseño del Bel Ami no son en absoluto los que uno esperaría encontrar en esta ciudad. El hotel se caracteriza por su simple modernidad, que sustituye a la intrincada museificación habitual, con colores que tienden a ser apagados y terrosos, casi nórdicos, y nada tienen que ver con los intensos tonos rojos y rosas que lucen los grandes hoteles parisinos. Esta clase de elegancia simple, lejos de ser casual, responde al estilo personal del hotelero franco-chino Grace Leo-Andrieu, responsable de la transformación del que fuera una imprenta en uno de los hoteles boutique exclusivamente contemporáneos de París.
La filosofía del hotel se resume en cuatro palabras: comodidad elegante y funcional, y su aplicación es sencillamente perfecta. El diseño de las habitaciones, sobrio y minimalista, ha sido concebido para realzar el contraste con el bullicio de las calles parisinas y relajar a los huéspedes, con sus luces tamizadas y sus tonos marrones caramelo y azules y verdes claros.
En el salón del vestíbulo, de una elegancia adecuada, se sirven cócteles y en el Bel-Ami Cafe se ofrece un bufé para desayunar en un ambiente alegre y radiante, que recrea el diseño de una cocina familiar. En el hotel no hay ningún restaurante, ni casi nada que lo identifique con la extravagancia de los hoteles de lujo. El Bel Ami es más una casa en la ciudad que un palacio de recreo, o una entrada al barrio de Saint Germain-des-Prés que un refugio urbano. Si lo desea, puede deambular por el hotel sin hacer nada en todo el día, pero la mayoría de los huéspedes suelen alojarse aquí para hacer compras en las tiendas y visitar los museos del barrio, o incluso para soñar con escribir esa gran novela del expatriado mientras se toman un café en el Deux Magots.



