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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“The rooms and the restaurant/lounge area were exceptionally … ”
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“the rooms were great and the location was perfect … ”
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“An oasis in the middle of a wonderful busy city! … ”
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“Rooms are great & ideal location”
Continentale
Vicolo dell'Oro, 6r
Florence, Tuscany, Italy
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: Animado
43 Habitaciones
Aviso: el Continentale permanecerá cerrado del 19 de enero hasta el 28 de febrero, 2011.
El hotel Continentale pertenece al grupo hotelero Lungarno Hotels, y, por tanto, también pertenece a la firma Salvatore Ferragamo. Quizá se pregunte a qué se deben todos estos nombres en clave, cuando el de Ferragamo podría anunciarse con luces de neón o a lo Versace, en resplandecientes letras doradas. ¿Por qué no seguir el ejemplo de Cerruti o Bulgari y aprovechar la oportunidad de impulsar la marca Ferragamo?
La respuesta es muy sencilla: a diferencia de los hoteles de esas firmas, el Continentale no es un producto de la industria de la moda. Además, teniendo en cuenta que Ferragamo lleva desarrollando su actividad en el sector de la hotelería desde 1995, está claro que tampoco constituye una estrategia de marketing ni ningún proyecto de última hora. Ferragamo, como Lungarno, se dedica en cuerpo y alma a este negocio, que no es un experimento de marcas conjuntas, sino una empresa con todas las de la ley. Por lo tanto, sólo verá el nombre de Ferragamo en su habitación, si lo lleva estampado en los zapatos.
Si hasta ahora no hemos hecho otra cosa que insistir en la relación existente entre ambos nombres, es sólo para hacer hincapié en el hecho de que este hotel le conquistará sin echar mano del prestigio ganado en el mundo de la moda. Al principio no resulta demasiado intuitivo, pero es uno de los pocos hoteles modernos que anteponen la calidad del servicio a la ostentosidad del diseño.
Así y todo, el diseño del Continental no peca de pobre, ni mucho menos. El arquitecto y diseñador Michele Bonan apostó por una decoración aparentemente poco arriesgada en blanco, con sorprendentes pinceladas de rosa chicle, que pretende evocar la prosperidad de los años cincuenta y sesenta de La Dolce Vita. De hecho, la película suele proyectarse con bastante frecuencia en la pantalla del vestíbulo.
Pero lo que de verdad importa no es la apariencia, sino el servicio. Muchos hoteles tan atractivos como éste camuflarían un personal desdeñoso e indiferente tras un aspecto muy cuidado. En el Continentale, en cambio, la intimidad y la cortesía están a la orden del día. Tenga en cuenta que no va a visitar un museo, sino a descansar en un refugio agradable. En la medida de lo posible, el hotel procura contratar a personas ajenas al mundo de la hostelería, porque resulta más fácil inculcar el nivel de calidad exigido por Lungarno a quienes llegan sin vicios adquiridos.
Las habitaciones son cómodas, por no decir enormes (al fin y al cabo, estamos en Florencia), y respetan la gama de colores elegida, en un blanco más caprichoso que minimalista. Desde el Sky Lounge de la última planta se dominan el río Arno, las colinas y la ciudad. El hotel no tiene restaurante, sólo un salón para el desayuno, pero el Gallery Hotel Art (el hotel de al lado, otro de los cinco de Florencia que pertenecen al grupo Lungarno Hotels) pone su restaurante a disposición de los huéspedes del Continentale a través del servicio de habitaciones.
Es un hotel magnífico, con mucho estilo, que pone en evidencia los proyectos experimentales de otras firmas de la moda. Cuando esté aquí, seguramente se olvidará enseguida de la conexión entre el Continentale y Ferragamo, y lo cierto es que nada podría complacer más a los propietarios del hotel.



