La tarifa más baja en los últimos 30 días: € 126.75
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Privilegios para Socios Plus
Tablet Plus: cada estancia incluye privilegios y/o servicios selectos. Ver beneficios
Los Privilegios Tablet Plus ofrecidos por Dylan incluyen:
- Subida gratuita de categoría de habitación al llegar al hotel, según disponibilidad
- Desayuno continental gratuito para dos
- Una copa de champán o un cóctel de bienvenida por huésped
- Aparcamiento gratuito (equivalente a 20€ por día)
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29 Verificado
Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“cleanliness..”
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“A very elegant but little funky with wonderful staff … ”
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“The service was just fantastic. Unfortunately, I … ”
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“Lobby and lounge, design, cocktails, clientele, staff, … ”
Dylan
Eastmoreland Place
Dublin, Ireland
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: De lo último
44 Habitaciones
El hotel de diseño, tal como lo conocíamos hasta ahora, ha muerto. Al menos en este rincón del mundo —sin ánimo de dar pie a una contienda encarnizada por meter en el mismo saco al Reino Unido y a Irlanda—, el típico hotel minimalista zen de paredes blancas ya pertenece al siglo pasado. La nueva generación de hoteles de lujo sustituyen la antigua austeridad con una atrevida (y algo irónica) ostentosidad.
El Dylan de Dublín forma parte de esta nueva hornada de hoteles de lujo. Se trata de un lugar único, que nada tiene que ver con el Dylan de Ámsterdam, una antigua pensión para enfermeras de la época victoriana, convertida en un hotel boutique con 44 habitaciones, que parecen sacadas de la obra American Psycho: ropa de cama Frette, camas Seventh Heaven, artículos de baño Etro, teléfonos Bang & Olufsen, soporte Bose para iPods y televisores Philips con pantalla de cristal líquido, además de arañas de cristal de Murano y muebles a medida con sabor antiguo. Hay amplitud de espacios y los materiales son de lujo: el cuero y el papel pintado con relieve sustituyen a la madera clara y el cemento.
Bájese a tomar una copa al bar de peltre del Dylan; no le costará imaginarse allí a banqueros o corredores de bolsa (o nuevos ricos de la biotecnología o sea cual fuere el equivalente irlandés) abriendo botellas de champán Krug y brindando por el boom económico irlandés. El restaurante Still es tan blanco y brillante como el resto del Dylan es suntuoso y aterciopelado, y la cocina irlandesa moderna de Padraic Hayden tiene a los dublineses haciendo cola en la puerta del establecimiento.



