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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Quirky, beautiful, the old English townhouse you … ”
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“The hotel had such charm. I was overly impressed … ”
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“I liked the boutique size of the hotel; I don't like … ”
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“The hotel had character. The staff was friendly and … ”
Hazlitt's
6 Frith Street, Soho Square
London, England, UK
Vecindario: Soho
Estilo: Clásico contemporáneo
Ambiente: Tranquilo
23 Habitaciones
Desde el 25 de julio hasta 31 de agosto, 2011 Hazlitt llevará a cabo restauraciones en el frente del hotel. Durante este tiempo, habrá andamios. El hotel no tiene previsto que el trabajo tendrá un impacto a los huéspedes.
A poca distancia de Oxford Street, en el Soho, hay un pequeño hotel llamado Hazlitt's, en honor a William Hazlitt, el ensayista y biógrafo de Napoleón, quien vivió y murió en esta casa a principios del siglo XIX. Hoy en día, este hotel, que ha conservado su ambiente literario, es uno de los favoritos de escritores y editores, artistas, personajes del mundo del teatro y anticuarios del West End.
Puede que resulte demasiado formal para los enamorados de los hoteles modernos estilo club nocturno, pero el Hazlitt's es el lugar idóneo para quienes, a última hora, prefieren echar un vistazo a la colección de libros del salón de estar —que incluye muchos ejemplares firmados por los autores que se han hospedado en el hotel— a tomarse una copa más en el bar de un hotel innovador.
El Hazlitt's tiene su propio encanto: además de derrochar personalidad, está abarrotado de antigüedades y muebles de época que armonizan con la herencia georgiana del hotel, y, además, todas y cada una de sus veintitrés habitaciones reciben el nombre de un huésped del mundo de la literatura, desde Wordsworth hasta Jonathan Swift. Los planos de todo edificio protegido deben ceñirse al original, lo cual se traduce en una falta de ascensores y en unas habitaciones más bien pequeñas, aunque acogedoras y decoradas con gusto. Quizá estén un tanto anticuadas, pero están conservadas en excelentes condiciones, con sus cuartos de baño provistos de grifería y accesorios de latón (aunque también de cañerías modernas) y sus muebles de caoba, dignos de un museo.
Lógicamente, hay servicio de habitaciones, pero el hotel no tiene restaurante, aunque en el Soho no le faltarán. El servicio está tan chapado a la antigua como la decoración, en el sentido de que si pide asesoramiento al personal de recepción, no le lanzarán una mirada perpleja, sino que le harán unas recomendaciones muy acertadas. Al acabar la noche, vuelva por la tranquila e histórica calle Frith y olvídese del ambiente nocturno del West End nada más entrar en el hotel.



