La tarifa más baja en los últimos 30 días: € 151.00
1 Adulto
0 Niños
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Privilegios para Socios Plus
Tablet Plus: cada estancia incluye privilegios y/o servicios selectos. Ver beneficios
Los Privilegios Tablet Plus ofrecidos por Hotel Pont Royal incluyen:
- Subida gratuita de categoría de habitación al llegar al hotel, según disponibilidad
- Una copa de champán o un cóctel de bienvenida por huésped
- Selección de pasteles y/o bombones o fruta fresca servido todos los días
- Botella de champagne o vino en la habitación
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31 Verificado
Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“La ubicacion es extraordinaria”
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“Quaint and charming”
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“Location, location, location”
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“The service at Hotel Pont Royal was fantastic. They … ”
Hotel Pont Royal
5-7 rue de Montalembert
Paris, France
Vecindario: 7th Arr. (Eiffel Tower/Musée D'Orsay)
Estilo: Clásico contemporáneo
Ambiente: Tranquilo
75 Habitaciones
A principios del siglo pasado, cuando París era el destino predilecto de los escritores de todas las nacionalidades, el Pont Royal era un hotel frecuentado por los hombres de letras. Hoy en día es famoso por otro tipo de creatividad. No sólo es un íntimo hotel boutique de lujo de 75 habitaciones, sino también el lugar en que se encuentra el Atelier de Joël Robuchon, el taller de restauración en el que uno de protagonistas de la escena culinaria de Francia ejerce su oficio.
Las Habitaciones del Pont Royal son más grandes, luminosas y espaciosas que las del típico hotel parisino, sea o no de los de más categoría. La zona de Saint Germain des Prés es magnífica, y el panorama que se divisa desde las plantas superiores es de lo más pintoresco. Con su buen servicio y sus instalaciones de primera, el Pont Royal es, en definitiva, un hotel sumamente clásico, sin sorpresas; y, a veces, lo que nos apetece es precisamente un sitio clásico.
Lo que sí resulta sorprendente y extraordinario del Pont Royal es el Atelier de Joël Robuchon, un selecto restaurante con una carta de talla mundial y un par de detalles experimentales. Para empezar, no hay mesas. Los clientes comen en una especie de barra o mostrador que rodea una cocina central abierta, idóneo para los comensales solitarios. Además, tampoco se admiten reservas, bajo ninguna circunstancia y para nadie. Los clientes se van sentando por estricto orden de llegada, y afuera hacen cola los que esperan para degustar sus comidas de varios platos elaborados.



