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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Cool vibe in the place, restaurant is very good and … ”
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“Loved the wallpaper on the wall. Loved the speakers … ”
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“Fun, hipster appeal. Great lounge on site and lots … ”
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“Super hip, great location with proximity to the Doug … ”
Jupiter Hotel
800 E. Burnside Street
Portland, OR, USA
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: De lo último
80 Habitaciones
Si bien es cierto que un hotel como el Jupiter y los lujosos hoteles boutique de alto diseño de las revistas guardan cierto parecido, el hotel boutique económico norteamericano por excelencia pertenece a otra categoría completamente distinta. El Jupiter, el Thunderbird y el Hotel San José, en pleno Texas, y el Ace de Seattle son hoteles atractivos, diseñados con mucho estilo y muy animados, pero el lujo no forma parte de su oferta.
Si se conciencia de eso, tendrá una estancia agradable. Al igual que sus seguidores, el Jupiter está orientado a un público joven y creativo, más interesado en el diseño y en los hoteles curiosos que en hoteles de gran lustre, como cualquiera de los Schrager, donde se sentirían vestidos sin la debida elegancia. Los huéspedes del Jupiter no suelen ser profesionales de la industria del diseño con cuenta de gastos de representación, sino más bien artistas que no pasan mucho tiempo en su habitación de hotel.
Cuesta imaginarse que uno pueda ir vestido sin la debida elegancia en el Jupiter o en cualquier otro lugar de Portland, con lo informal que es esta ciudad. Se trata de un hotel sin un encanto arrollador, un motel de los sesenta renovado, con un local nocturno anexo, el Doug Fir Lounge, uno de los mejores bares y locales de música en directo de Portland. Por lo tanto, se respira un ambiente muy animado, y también se oye bastante ruido; si es una persona sociable, alójese en una de las habitaciones de la parte delantera, y quédese con una de las traseras si es un tiquismiquis para dormir. Todas lucen un coqueto estilo minimalista, decoradas sobre todo en blanco y con papel pintado —bosques de un realismo fotográfico y motivos florales de dibujos animados— y sencillos muebles Blu Dot, junto a detalles de diseño reconocible (cuya procedencia no está garantizada). Su comodidad es innegable, pero no son suntuosas ni mucho menos.
A diferencia de los clichés de los hoteles boutique de grandes ciudades —restaurantes de fusión caros y bares de copas a 18 dólares—, el Doug Fir tiene la carta de una cafetería de primera categoría y, como cualquier bar alternativo que se precie, sirve más copas de Pabst Blue Ribbons que martinis o mojitos. Si quiere, le pueden dar un masaje, e incluso puede cortarse el pelo en el hotel, pero esa no es la cuestión; la cuestión es que el Jupiter forma parte del ambiente de Portland —entre el modernísimo público verá gente de la ciudad y de fuera—, y ese sabor auténtico no tiene precio.



