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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Our room was lovely, the terrace where breakfast … ”
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“Fantastic location, beautiful views, good service … ”
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“This was a gorgeous hotel with great service and … ”
Le Sirenuse
Via Colombo 30
Positano, Campania, Italy
Estilo: Clásico contemporáneo
Ambiente: Privado
59 Habitaciones
No se admiten niños menores de 8 años en el hotel durante la temporada alta.
El nombre de esta casa de verano del siglo XVIII, “las sirenas” en italiano, no podría ser más poético ni más apropiado para un edificio cubierto de parras que se alza en el fantástico y soleado pueblo costero de Positano.
A pesar de su idílica ubicación, Le Sirenuse es un lugar tranquilo, apartado del tráfico de la localidad y, según parece, de la mayoría de los turistas. Sin embargo, nos encanta el hecho de que se encuentre en Positano, un pueblo edificado como si de un anfiteatro se tratara: las casas están literalmente esculpidas en el acantilado, de tal forma que ninguna de ellas tapa las vistas de las que se encuentran más arriba, y, en lugar de calles, hay escaleras. Desde la estrecha piscina climatizada de Le Sirenuse, no sólo se domina este extraño lugar de tonos pastel, sino también la inmensidad del mar; podría quedarse en la pequeña piscina, admirando el paisaje, hasta que se le arrugara la piel.
Le Sirenuse no se parece a ningún hotel convencional. Durante doscientos cincuenta años fue la casa de verano de la noble dinastía napolitana de los Marchese Sersale, quienes aún regentan el hotel. Los interiores son sencillos y encantadores, con una autenticidad sin pretensiones, natural, se podría decir. No se trata del típico hotel histórico; el suelo está cubierto de baldosas vidriadas, las ventanas han sido festoneadas con delicadeza y las pálidas habitaciones albergan camas con ropas lisas color blanco, además de antigüedades que se han ido acumulando con cariño desde que la familia se mudó a este lugar. El bar es pequeño y, al igual que ocurre en el restaurante, parras y buganvillas trepan por sus paredes.
Le Sirenuse, dicho sea de paso, es famoso por contar con la mejor marisquería del pueblo, aunque el restaurante es maravilloso incluso si no se tiene en cuenta la comida, con su suelo embaldosado en verde esmeralda, sus jarrones de terracota y su abundante luz natural que baña un techo encalado y abovedado. El menú, en el que figuran platos como los spaghetti alla vongole, es sencillo y etéreo, como el resto del hotel.
Alójese en una de las habitaciones con balcón, que además tenga, a ser posible, un cuarto de baño con vistas al mar; el azul que el Mediterráneo ostenta en este lugar es mítico. John Steinbeck, uno de los primeros huéspedes que se alojaron en el hotel en 1953, escribió: «Positano cala hondo; es un lugar de ensueño, algo irreal cuando se está allí y cautivadoramente real cuando se ha dejado atrás. »



