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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Its location, and old world style, away from the … ”
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“hip artistic design - fun, quiet pool w/portholes … ”
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“The location and the atmosphere. The room was s … ”
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“My room was quirky and charming, and it seems each … ”
New Majestic Hotel
31-37 Bukit Pasoh Road
Singapore, Singapore
Estilo: Vanguardista
Ambiente: De lo último
30 Habitaciones
Hay que sumarle un punto más por la veracidad de su publicidad: el New Majestic es, en efecto, un hotel nuevo, cuyo edificio —un clásico de los años veinte (el antiguo hotel Majestic a secas)— ha sido reconvertido por DP Architects, de Singapur, y no cabe duda de que también es un hotel majestuoso, con sus altísimos espacios y sus acogedoras habitaciones diseñadas (con una especie de alto diseño moderno cargado de ironía) por el ministro del Diseño Colin Seah. Es magnífico, lustroso y rabiosamente alegre. El suelo del vestíbulo blanco —al estilo de La naranja mecánica— se extiende bajo un techo sin terminar, como arrancado, y si miran arriba, los comensales del moderno restaurante cantonés pueden ver a través de las ventanas redondas del suelo de la piscina de la azotea.
Las habitaciones más sencillas son elegantes y sosegadas, con suelo de madera de teca y cuartos de baño alicatados en mosaico, mientras que en otras sube el tono visual a fuerza de murales pintados en las paredes y efectos novedosos, como las camas que levitan y los acuarios en las paredes transparentes de las bañeras. Por no hablar del estilo rompedor de las cinco habitaciones conceptuales, que han sido decoradas por cinco de las principales mentes creativas de Singapur y, además de extravagantes (en el mejor sentido de la palabra), son radicalmente distintas a la típica habitación de hotel.
A diferencia de algunos hoteles boutique de alto diseño, el New Majestic rezuma clase por todos los poros. El vestíbulo, con su colección de sillas, parece un museo de diseño, y las habitaciones no sólo son llamativas, sino también lujosas: las camas deben de haber costado una fortuna y todas están equipadas con televisores de pantalla plana, que, en algunos casos, pueden verse desde un par de bañeras exentas de cobre.



