La tarifa más baja en los últimos 30 días: € 100.00
1 Adulto
0 Niños
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2 Verificado
Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Style and atmosphere Staff were great Chef was … ”
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“the suite is as described - a stunning room. breakfast … ”
Riad 72
72 Arset Awsel, Bab Doukkala
Marrakech, Morocco
Vecindario: Medina
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: Tranquilo
4 Habitaciones
Aviso: se exige estancia mínima de dos noches en Riad 72.
El Riad 72, enclavado en una de las serpenteantes calles laterales de Marrakech, es un pequeño refugio modernista con un regusto italiano, añadido por su propietario milanés. El que fuera un palacio es ahora un armonioso retiro, decorado con profusión de tejidos rojos y suntuosos, que realzan los lujosos cojines blancos del suelo, velas titilantes en cada esquina y una fuente turca en el centro de un patio en flor. La relativa distancia a la que se encuentra del centro (los huéspedes tienen que caminar un poco para llegar a algunos de los lugares de interés de la Medina) y su tamaño reducidísimo (sólo tiene tres habitaciones y una suite) contribuyen a la tranquilidad que se respira en el hotel.
Las habitaciones son elegantes, están iluminadas por faroles y tienen techos altos, vistas al patio y cuartos de baño enlucidos con el tradicional tadelakt marroquí. En cuanto a la suite Karma, su techo es de madera tallada y su cuarto de baño, de estilo japonés. La amplia terraza de la azotea es una de las más altas de Marrakech y ofrece mucho espacio para relajarse, tomar el sol y un poco de té y contemplar los edificios de la ciudad recortados contra el horizonte.
Dado que la capacidad del hotel es de aproximadamente 8 huéspedes, bien puede el propietario y cocinero del Riad 72 satisfacer los deseos de cada uno de ellos. Para empezar, no hay un horario ni un lugar fijos para las comidas. Los huéspedes deciden lo que desean comer, bien eligiéndolo de una serie de platos recomendados o bien sustituyéndolos por los que se les ocurran, y a continuación, uno de los empleados del hotel se acerca al mercado de la zona para comprar la carne y los productos más frescos. Una merienda en el patio o algún postre en la terraza al atardecer: a los huéspedes se les sirve lo que quieren, cuando ellos quieren.



