La tarifa más baja en los últimos 30 días: US$ 382.00 (aprox. € 282)
1 Adulto
0 Niños
Se garantiza la mejor tarifa. Need to book a group?
-
56 Verificado
Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
-
“Me parecio exelente el servicio como las instalaciones … ”
-
“The bar and lounge. The staff are very friendly and … ”
-
“Beautiful, smartly thought-out room, Great Location. … ”
-
“Look and image was very stylish. Central location … ”
Royalton Hotel
44 West 44th Street
New York, NY, USA
Vecindario: Manhattan - Midtown
Estilo: Vanguardista
Ambiente: De lo último
169 Habitaciones
Columnas estriadas de varios pisos, una puerta lisa como una tabla y apuestos botones vestidos de negro; mientras que el Algonquin, su coetáneo de enfrente, ha conservado su carácter tradicional, el Royalton, construido en 1898, ha dado un salto a la vanguardia, con la ayuda del hotelero Ian Schrager y el diseñador Phillippe Starck.
Sin lugar a dudas, los botones del Royalton son los más apuestos de la ciudad, pero hay que reconocer que las habitaciones tampoco están mal. Las camas son extra grandes, pero nada comparado con los áticos, en los que podría dormir un ejército. Además, todo está impregnado del minimalismo característico de Starck: elegante, lustroso, geométrico y no precisamente acogedor. Los aficionados a la gastronomía podrán degustar las exquisiteces de Dean and Deluca que les reserva el frigorífico, pero si usted es de los que se cuidan, el Royalton le ofrece ahora un gimnasio con entrenadores personales a su disposición, si así lo solicita.
No obstante, el Royalton debe su fama de hotel de líneas elegantes a su vestíbulo. Se trata de un vestíbulo espléndido: cerca de novecientos treinta metros cuadrados de flamante caoba, pasillos de espejos, divanes color marfil y originales sillas o mesas —según el uso que se les quiera dar— deslustradas con pie central. Por otro lado, todo vestigio de funcionalidad —cabinas telefónicas, cuartos de baño, salones e incluso el mostrador de recepción— queda oculto tras unos paneles de caoba que pasan desapercibidos; es más, en el Royalton, el pomo de la puerta se considera un artilugio totalmente prescindible.
En el Royalton hay siempre una actividad febril. Su ubicación en la zona oeste de la calle 44, no sólo facilita el acceso al hotel desde Broadway, sino que también lo hace accesible para cualquier vecino de Manhattan que desee tomarse una copa: desde expertos en medios de comunicación hasta abogados y economistas. De hecho, el vestíbulo suele estar tan lleno que, a menudo, gran parte de la concurrencia trajeada de Armani se ve obligada a encaramarse a la escalera. Mientras que el Cosmopolitan es el cóctel que más gusta, el aperitivo favorito es el Royalton Potato Chip, una especialidad a base de patata que se sirve caliente y que, al igual que el hotel, es mínima, salada y un pelín densa.



