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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“I loved that even though the type of room that I … ”
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“Location; style and service”
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“Great location for relaxed business meetings. Spacious … ”
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“Great location for relaxed business meetings. Spacious … ”
The Fullerton Hotel Singapore
1 Fullerton Square
Singapore, Singapore
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: Animado
400 Habitaciones
El Fullerton de Singapur, al igual que la ciudad en la que se encuentra, es único: una curiosidad histórica y una maravilla moderna al mismo tiempo.
El edificio es todo un icono: diseñado con el estilo de estructuras griegas clásicas como la del Partenón, fue un monumento colonial, y de hecho se convirtió en el último refugio del Gobernador colonial en los albores de la independencia de Singapur. A pesar de que el exterior ha sido exquisitamente preservado, no queda ningún vestigio colonial entre las paredes del Fullerton actual.
Los interiores, llamativos y contemporáneos, están excepcionalmente limpios y llenos de referencias clásicas, aunque sin llegar a caer en el tipo de ornamentación o florituras anticuadas que podrían convertir este hotel en un museo colonial de mal gusto. De hecho, en lo que a decoración, servicio y ambiente se refiere, el Fullerton se enfrenta a un interesante desafío: cómo ofrecer la experiencia de un hotel de lujo glamoroso y palaciego sin llegar a la parodia, o, lo que es peor, al kitsch.
A fin de cuentas, no se trata de una atracción turística. Una vez más, al igual que Singapur, el Fullerton está absolutamente dedicado a los negocios. Si los mozos, serviles, persiguiesen a los clientes para abanicarlos con hojas de palmera no harían sino molestar. El servicio, discreto (aunque no por ello menos extraordinario), está a la orden del día. Los empleados parecen tener la virtud de materializarse de la nada cuando se los necesita, y desvanecerse después, cuando lo que se requiere es un poco de intimidad. Los periódicos (o los paquetes, o los zapatos limpios) se entregan a los huéspedes a través de un compartimiento en el vestidor de sus habitaciones, lo que supone el no va más de la discreción en lo que respecta al servicio.
Las habitaciones bien dan al soleado atrio central (que también hace las veces de patio de entrada), bien dominan el horizonte, el puerto o el paseo del río desde sus verandas privadas. Todas son espaciosas, modernas, están limpias y dotadas de acceso a Internet de banda ancha además de otros servicios propios de los hoteles de cinco estrellas (entre los que se incluyen las instalaciones Philippe Starck en los cuartos de baño, fundamentales en cualquier hotel contemporáneo que se precie).
El Fullerton cuenta con un restaurante realmente único, a más de 36 metros sobre el nivel de la calle. En su día, el edificio cumplía una doble función como oficina de correos y faro, y en la actualidad la sala que antaño albergaba el faro deleita a los clientes con su espectacular vista panorámica del puerto. Si bien las vistas de Town, Jade y Courtyard no son tan espectaculares, su cocina no resulta, desde luego, menos impresionante, y el Post Bar, que aún conserva parte de la arquitectura original de la antigua oficina de correos, es el moderno bar del hotel, donde se sirven crustáceos y cócteles a la élite de Singapur.
Todo ello a un precio bastante más bajo de lo que cabría esperar. Un servicio de semejante calidad, en un entorno tan extraordinario, bien podría costarle dos o tres veces más en cualquier otra ciudad (y probablemente sería peor). El precio del Fullerton es un importante valor añadido al resto de sus atractivos.
Definitivamente se trata de un hotel con carácter que le recomendamos encarecidamente.



