La tarifa más baja en los últimos 30 días: US$ 301.00 (aprox. € 222)
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Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“Staying at this hotel is an experience. Every detail … ”
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“I was looking for an upscale escape, somewhere to … ”
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“Hotel is gorgeous and it's literally in the middle … ”
Titilaka
Peninsula Titilaka
Puno, Peru
Estilo: Diseño moderno
Ambiente: Tranquilo
18 Habitaciones
El magnífico lago Titicaca, entre Perú y Bolivia, considerado por los Incas como la cuna de la civilización del ser humano, es una de las masas de agua más extensas y profundas que se encuentran a mayor altura de la Tierra. Los mochileros llevan años acudiendo en peregrinación a sus orillas. Este hotel boutique de lujo de alto nivel, en cambio, pretende atraer a un público completamente distinto.
A pesar de su diseño sobrio y sus servicios contemporáneos —suelo radiante, soportes para iPod, cortinas opacas y conexión inalámbrica a Internet—, el Titilaka no es un cinco estrellas cualquiera. La sencilla construcción que se alza solitaria en la orilla cubierta de hierba del lago es un hotel ecológico de vanguardia de 18 lujosas suites, decoradas en tonos terrosos. Si bien es cierto que la ropa de cama de lujo, los productos de baño artesanales y las bañeras inmensas resultan agradables, el principal atractivo de este lugar es el panorama grandioso de las aguas azules que se domina desde unos ventanales enormes. No podía ser de otro modo, teniendo en cuenta que todas las actividades del Titilaka se centran en el lago: cócteles en la terraza a orillas del lago, excursiones en kayak y cenas gastronómicas consistentes en trucha fresca.
El hotel también merece la pena por su servicio complaciente; un guía y un chófer privados recogen a los huéspedes en el aeropuerto y los llevan en Land Rover y en lancha motora al apartado hotel. Este trato especial lo recibirá durante toda su estancia, durante la que tendrá a su disposición toda una serie de servicios personalizados, desde el desayuno en la cama hasta excursiones arqueológicas a su medida. A pesar del lujo y la contemporaneidad del Titilaka, en el fondo, goza de un atractivo sobrio, en armonía con su entorno natural.



