La tarifa más baja en los últimos 30 días: US$ 161.50 (aprox. € 120)
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8 Verificado
Reseñas de los huéspedes
A los huéspedes anteriores les gustó: :
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“the atmosphere”
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“very nice big rooms. very clean and civilized.”
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“Very classy decor.”
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“Good location, immaculate, spacious, quiet efficient … ”
Windsor Court Hotel
300 Gravier Street
New Orleans, LA, USA
Estilo: Clásico contemporáneo
Ambiente: Animado
319 Habitaciones
A pesar de su ubicación privilegiada a la afueras de la zona de French Quarter, el Windsor Court no rezuma encanto criollo ni mucho menos. Olvídese de los buñuelos mantecosos y las notas arrancadas a un saxofón que flotan en el aire húmedo y piense en un té con bollos de frambuesa y en camareras elegantes que alisan sábanas de algodón egipcio de 285 hilos. Como su propio nombre indica, el Windsor Court tiene un sabor británico inconfundible que va perfecto con el delicioso sabor antiguo de Nueva Orleans, si bien no con su pintoresca sensualidad.
Unos botones cordiales y muy bien vestidos conducen a los huéspedes a un vestíbulo que luce, imponente, un mobiliario clásico y óleos de monarcas como la reina Alejandra, princesa de Gales, quien residió en el Castillo de Windsor. Otras obras valiosas de maestros británicos como Van Dyck y Gainsborough adornan las zonas comunes y la suite North Penthouse.
El ambiente de museo se relaja un poco en las habitaciones y suites de lujo, decoradas en tonos crema y beis, donde la luz del sol entra a raudales por unos ventanales en saliente, las suaves y mullidas almohadas de plumas están salpicadas de bombones y los cuartos de baño de mármol italiano están surtidos de productos Penhaligon ligeramente perfumados. Las suites de categoría tienen balcón privado con vistas al Misisipi, y las de mayor categoría, las dos suites del ático, una terraza con un jardín muy cuidado.
Antes de salir a dar una vuelta por Bourbon Street, disfrute un poco más de sus vacaciones británicas tomándose un oporto o un coñac en el Polo Club Lounge, decorado con ilustraciones de temática ecuestre y un piano de cola que redondean la elegancia del lugar. Puede que no sea lo típico de Nueva Orleans, pero es, sin duda, un hotel de primera, y, aunque no resulta demasiado ceremonioso, tiene un ambiente más idóneo para los aficionados a los purasangres y a las pelucas empolvadas.



